¿"No sé posar"? El secreto para salir natural (y sin papada) en tu próxima sesión
- Alexander Piñeiro

- 4 ene
- 3 Min. de lectura

Se acerca el día de la sesión. Tienes el outfit "acicalao", el lugar es hermoso y todo parece perfecto. Pero de repente, te entra el frío olímpico y el pensamiento intrusivo número uno de todo boricua frente a una cámara:
"Mera, es que yo no soy modelo. Yo me frizo. ¿Qué hago? ¡Voy a salir to' virao!"
Si te has dicho esto frente al espejo, respira profundo. Lo que más te estresa antes de una sesión es, irónicamente, lo único que no necesitas saber hacer: "Posar".
El mito de la "Pose Perfecta"
El problema es que pensamos que posar significa congelarse. Nos ponemos nerviosos, aguantamos la respiración y, sin querer, nos convertimos en un robot. Nos enfocamos tanto en "¿dónde pongo el pie?" o "¿se me ve la barriga?" que se nos olvida lo más importante: disfrutar el momento.
Cuando te pones rígido, la foto pierde vida. Pero cuando te relajas y te "sueltas", sucede la magia.
Tú ya sabes posar (aunque no te des cuenta)
Te voy a contar un secreto: Los mejores movimientos son los que haces cuando nadie te está mirando.
Esa manera en que te acomodas el pelo, cómo caminas relajado o esa mirada cómplice que le echas a tu pareja... ESAS son las poses. Lo que hace que una foto se vea brutal y elegante, no es que imites una pose rara de Pinterest. Es que seas TÚ.
Aquí te dejo dos trucos rápidos para eliminar los dos miedos más grandes:
Tip 1: El truco de las "Manos Ocupadas"
Si tu estrés es "¿qué hago con las manos?", la solución es simple: Dales un trabajo.
Cuando no sepas qué hacer, interactúa con lo que tienes puesto. Juega suavemente con un botón de tu camisa, acomódate el reloj, pon una mano relajada en el bolsillo (dejando el pulgar afuera) o toca tu cabello suavemente. Al mantener las manos "haciendo algo", tus hombros bajan automáticamente y te ves mucho más natural.
Tip 2: El "Hack" para el miedo numero 1 (La Papada)
Este es el clásico: "Por favor, que no se me vea la papada".
Muchas veces la papada sale en las fotos no porque la tengas, sino por la postura. Cuando nos ponemos nerviosos, tendemos a echar la cabeza hacia atrás, pegando la barbilla al cuello. ¡Error! Eso hace que se marque todo.
El truco: Imagina que tienes un hilo en la frente que te hala suavemente hacia adelante.
Echa la frente un poquito hacia el frente (como si quisieras escuchar un chisme mejor).
Baja ligeramente la barbilla.
Al despegar la barbilla del cuello y adelantarla, creas una sombra en la mandíbula que te hace ver sharp y estilizado al instante.

Mi trabajo no es cambiarte, es dirigirte
Aquí es donde entro yo. Tú no tienes que preocuparte por recordar todo esto; eso déjamelo a mí.
Mi trabajo es observar esos movimientos que tú haces naturalmente y dirigirlos sutilmente. Yo estoy ahí para decirte: "Adelanta un chin la cara hacia mí" o "Relaja esa mano". Yo cuido los ángulos para que salgas espectacular, tú solo encárgate de vivir la experiencia.
¿Listo para poner estos trucos a prueba?
No dejes que los nervios te quiten las ganas de tener recuerdos bonitos. Yo me encargo de los ángulos y la iluminación; tú solo trae tu personalidad (y acuérdate del hilo en la frente 😉).
Tengo espacios abiertos para las próximas semanas. Cuéntame qué tipo de fotos tienes en mente y hagámoslo realidad.




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